La Sociedad de lo absurdo

Siglo XXI. Vivimos inmersos en un maremágnum de información. Es prácticamente imposible no enterarse de lo que ocurre en el mundo. Son innumerables los acontecimientos que podemos llegar a conocer a lo largo de un día. Y si hablamos de publicidad, la cuenta sale aún más alta. Se estima que una persona está expuesta –en el saturado mundo occidental- a cerca de mil anuncios diarios. Entre televisión, radio, carteles impresos, espectaculares, folletos, etc. Mil anuncios diarios. ¿Estamos locos o qué nos pasa?

Esta loca sociedad de la información bien podría llamarse sociedad del consumo, sociedad de la publicidad, o sociedad de lo espectacular. ¿Por qué digo esto? A pesar de poder conocer tantísimos acontecimientos alrededor del mundo, ¿cuántos de ellos son relevantes?, ¿cuántos enriquecen realmente a quien los lee?, ¿cuáles ayudan a dar a conocer problemas o situaciones conflictivas y proponen soluciones a las mismas?

Supongamos que en el mundo de la farándula fallece un personaje muy conocido. Imaginemos, por ejemplo, que muere Michael Jackson. Todo el mundo se entera de este acontecimiento y se relegan a un segundo plano hechos verdaderamente relevantes.

Darfur. ¿Qué es eso?, ¿dónde queda? Suena a que está en África. Ese gran desconocido, un continente entero y miserable del que a duras penas podemos nombrar ciertos países pero en el que viven millones de personas que a diario mueren de hambre, malaria, VIH, etc. Pero no hacemos caso, porque desde Estados Unidos o Europa nos atiborran de farándula, chismes, imágenes espectaculares, morbosas. En definitiva, lo que vende.

La sociedad de la información equivale a los medios de masas más preocupados por hacer caja y cotizar en bolsa que interesados en informar. Esto da qué pensar, porque curiosamente las noticias más repetidas, los acontecimientos más publicitados, lo más espectacular tiene que ver con aquellos asuntos en que los Gobiernos e instituciones invierten mayor presupuesto. Cito ahora la página de Internet Information is Beautiful. Aquí se puede consultar y contrastar un cuadro comparativo de  los costos o gastos de grandes causas a nivel mundial en billones de dólares. Por ejemplo:

  • Costo estimado total de la Guerra de Irak: 3000$ billones
  • Costo total para reparar la crisis económica en Estados Unidos: 7800$ billones
  • Mercado farmacéutico global: 534$ billones
  • Gastos a nivel mundial en publicidad: 385$ billones
  • Alimentar y educar a todos los niños del planeta durante cinco años: 465$ billones
  • Importe total necesario para salvar el Amazonas: 21$ billones

Estos seis datos son tan sólo una pequeña muestra, pero muy ilustrativa. Las cifras que se manejan ni siquiera podemos imaginarlas. Son cantidades de dinero desorbitadas, pero si trasladamos estos asuntos al panorama de la información global, ¿con qué nos encontramos?

Con que las cadenas de información estadounidenses llevan más de seis años bombardeándonos con la encarnada y putrefacta Guerra de Irak. Con que hace más de un año y medio que no paramos de escuchar crisis, crisis, crisis a diario. Con que la Nueva Gripe va a causar estragos en todo el mundo, así que más vale proveernos de vacunas y medicamentos.

Y qué es lo que nunca escuchamos a menos que por casualidad o por certera voluntad escojamos un canal social o cultural. Pues nada más y nada menos que temas como la alimentación de millones de niños que se van a dormir -¿en una cama? seguramente no- con hambre cada noche, o la escolarización de estos mismos pobres niños, o la real importancia de frenar la deforestación del Amazonas. Bueno, también nos emboban con el desastre del calentamiento global. Pero si nos damos cuenta, ese tema vende por que hay imágenes de glaciares que se derrumban y derriten ante nuestros ojos. Así sí vende.

La solución, probablemente se pueda explicar con un sencillo dicho popular. Si no puedes con el enemigo, ¡únete a él! No me refiero a sucumbir al sistema y resignarse a contribuir con él. Se trata de buscar soluciones aprovechando la gran tela de araña que ya está construida. La ventaja reside en Internet: gratuidad, enorme alcance y libertad total de publicación. Actualmente no hace falta contar con tantísimo presupuesto ni aferrarse a un grupo de comunicación para ser alguien en el panorama informativo. Es la Red la que provee a periodistas críticos de la independencia necesaria para asomar la cabeza a una ventana de conocimientos críticos, constructivos y verdaderamente relevantes.

Dejemos de centrar la atención en falsos niños que viajan en globo, famosillos de medio pelo que protagonizan escándalos ridículos, cobertura exagerada de guerras absurdas. Actuemos. Y hagámoslo ya.

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Acerca de Carmen Lozano Bright

Carmen Lozano Bright. Periodista e investigadora. Trabajo en goteo.org
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