Esta agua es mía

La motivación de este post, hoy, es la consulta popular acerca del carácter público del agua en Madrid. Pero es solo una de las mil ideas que podrían motivarlo. La esencia de lo que está ocurriendo en muchas partes del mundo (y en España por la parte que me ocupa en este momento) reside en el despertar de una conciencia de comunidad frente a la voracidad del individualismo.

Mesa de votación en Lavapiés

Mesa de votación en Lavapiés.

Somos –como bien dice Laura Rueda (@_laura_rueda)- seres humanos, seres orgánicos, nos equivocamos, sufrimos, sentimos. Y vivimos los unos con los otros, por los otros y para los otros. Una reflexión muy básica, muy obvia, pero que a veces tendemos a olvidar cuando caemos en remover la pelusa propia de nuestros ombligos y nos cerramos a mirar más allá de nuestras gafas.

Hoy en la Comunidad de Madrid se han instalado más de 300 mesas, más de 300 urnas repartidas por barrios y pueblos donde cualquier persona mayor de 16 años podía responder a la pregunta ¿está usted de acuerdo con que el Canal de Isabel II siga siendo 100% público?

El agua de Madrid, un procomún, un bien de todas las personas, elemental para la vida, está a punto de ser privatizada. El 49% de la empresa pública Canal de Isabel II (CYII) pasaría a ser de propiedad privada y por tanto ya no de todas las personas que en la Comunidad beben de él. Esta maniobra enriquecería (aún más) a quien puje y pague por la empresa y supondría un encarecimiento del servicio para la ciudadanía.

En Madrid la gente lo sabe y ante la imposibilidad de convocar un referéndum oficial, se ha realizado una consulta popular. Son muy diversos los colectivos que han unido fuerzas para convocarla: asociaciones de vecinos, asambleas surgidas a raíz del movimiento 15M, organizaciones como Ecologistas en Acción e incluso delegaciones de partidos políticos como Izquierda Unida, Equo o el PSOE.

Como decía al comienzo, aunque este texto lo ha desatado la encomiable convocatoria por el carácter público del agua, lo que quiero resaltar es ese pellizco que se han dado las personas, es el despertar, el hecho de abrir los ojos y empatizar con la comunidad, con los problemas comunes que solo tienen solución desde la puesta en común de esfuerzos.

Con frecuencia escucho hablar de las voces de protesta que se han hecho oír desde el 15 de mayo del año pasado como si la generación de conciencia brotara por ciencia infusa. Como si el 15M hubiese surgido a causa de una alineación de planetas y de coincidencias cósmicas. También he escuchado insistentemente en los últimos meses “¿dónde está el 15M?” con un tono de reproche porque ya no se oye el ruido mediático que generó el movimiento en sus inicios.

Pues bien, esta semana he tenido diversas conversaciones con gente muy variada de las cuales puedo responder a esa pregunta envenenada: ¿dónde está el 15M?

El 15M está marcado en los calendarios de 2011 como una fecha, un día simbólico hace casi ya diez meses. Su significado, sin embargo, está en cada persona que ha cambiado el chip, en quien ha hecho click con la empatía hacia quienes le rodean; en cada acción e iniciativa a favor de los derechos de las personas y en cada cuestionamiento a las imposiciones de un sistema injusto que cada vez favorece más a quienes más tienen y empuja más al abismo a quienes ven discurrir su vida en condiciones menos favorables. El 15M está en la solidaridad, en el respeto, en el sentido común (y no me canso de repetirlo) en la empatía.

Hace pocos días charlaba con Patri Horrillo (@patrihorrillo) de que el 15M no requiere militancia ni exige a quien está de acuerdo con las reivindicaciones una cuota de su tiempo ni de su esfuerzo. El 15M es un compromiso con la conciencia y el sentido común, es una forma de ver la vida desde una perspectiva, desde una de las caras del gran prisma. A partir de ahí, cada quién decide qué actitudes quiere modificar y cuál es la huella que desea aportar a su entorno.

La consulta popular sobre el Canal de Isabel II es solo una muestra de esta viva conciencia ciudadana y tiene que ver con el derecho ciudadano a opinar sobre los asuntos que afectan a su vida.

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Acerca de Carmen Lozano Bright

Carmen Lozano Bright. Periodista e investigadora. Trabajo en goteo.org
Esta entrada fue publicada en 15M y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Esta agua es mía

  1. Manuel Rivas dijo:

    Perdona que me ponga en plan Vicentito, pero es “esta agua” (http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltConsulta?lema=agua) y no este agua 🙂

    Si quieres, borra este mensaje 😉

  2. Carmen Lozano Bright dijo:

    Tienes toda la razón, Manuel. Muchas gracias por la corrección. Y por supuesto que no voy a borrar el mensaje. De los errores se aprende 😉

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