A 50 metros

A 50 metros. A 50 metros de mi oficina se está firmando nuestra ruina. La enésima ruina, la que nos dejará más desahuciados, más sin-derechos, más hipotecados, más europeos-de-segunda, o de tercera, o de cuarta… periféricos al fin y al cabo, los de la cara sucia del euro. A 50 metros de aquí está La Moncloa, con sus banderas alemana -primero lo primero- y española impecables, esperando ser los corchetes que hagan de marco para el apretón de manos entre MerkelFrau Angela Merkel- y Rajoy, nuestro presidente marioneta: un grip-and-grin que dará la vuelta al mundo y en el que sonreirán como si no supiéramos que en el fondo nos están enseñando los colmillos.

A 50 metros

A 50 metros, Moncloa | jueves 6 de septiembre de 2012

Ella viene de paso, es solo una visita breve. Solo para comprobar que hemos hecho los deberes. Que ya no gastamos sumas innecesarias en curar personas que, mal que bien, pueden sobrevivir sin tantos medicamentos y sin tantas atenciones sanitarias. Qué nos creíamos, ¿el festival de la sanidad universal? No, no, no. Viene a comprobar que ya no hay una suma exagerada de profesores dando atención individualizada a sus alumnos. ¿Para qué? Todo un desperdicio de dinero, ¿para tener una sociedad que aporte una generación de jóvenes educados, críticos, formados, científicos, amantes de la cultura? Si al final acabarán siendo obreros en Alemania.

Viene a comprobar que ya nos hundimos bastante en el lodo para que el BCE afloje el bolsillo y nos rescate de naufragar absolutamente, eso sí, dejándonos con el agua al cuello, permitiéndonos respirar de forma racionada y comer -como no-, pan y agua. Viene también a reunirse con empresarios de su imperio y de nuestro reino. A ver qué oportunidades de negocio se pueden arañar de las miserias de las gentes.

Mucha gente no quiere perderse la oportunidad de saludarla. Las cámaras la siguen, copará las noticias, será analizada, traducida, elogiada por ministros y caciques del reino. Pero hay otra gente –las gentes, las que van en metro, en autobús o ni siquiera eso porque ya no pueden pagarlo- que quiere decirle ¡Willkommen Frau Merkel!, darle una bienvenida como se merece antes de que abandone la capital.

Aquí, a 50 metros, sigue el apretón de manos. El apretón que nos salvará, claro. Aquí, en este lugar que está adquiriendo un tono sepia, plomizo, color NO-DO, color toros, color pandereta y castañuelas, tono falta de libertad de expresión, represión policial, censura en los medios de comunicación públicos, color propaganda, matiz Eurovegas. Quién sabe si el filtro sepia sea también una condición de Merkel o un aporte vintage del gobierno de Rajoy.

A 50 metros... | 6 de septiembre de 2012

A 50 metros… | 6 de septiembre de 2012

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Acerca de Carmen Lozano Bright

Carmen Lozano Bright. Periodista e investigadora. Trabajo en goteo.org
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