Searching for… las grietas de la cultura

 Es viernes, 21 de junio. Mientras en cientos de lugares se estarán afanando por terminar de celebrar el Día de la Música, regreso a casa de asistir a la propuesta escénica para la presentación de ‘Canción de amor de un día’, de Javier Corcobado. En «Pequeño preludio (inmortal)», representado en la Sala Berlanga, Corcobado se desnuda con una sinceridad abrumadora en el escenario acompañado de Gonzalo Lasheras, Jesús Alonso y Javier Almendral en la banda y una representación artística sobrecogedora de videoarte y performance de Aintzane Arangunea y Agnés Mateus. CAUD será una obra de 24 horas continuas. Un proyecto que lleva siendo creado desde hace más de siete años. La entrada, tres euros por persona. Menos de lo que costaron los dos botellines que bebimos en un bar de barrio a la vuelta de la esquina antes de entrar.

Corcobado -mejor álbum de rock alternativo el los Premios de la Música 2010 por ‘A nadie’- desmenuza los estertores de la democracia a través de su historia personal, la crisis (aunque perpetua) que azota a los artistas, a todas las aristas de la cultura.

La noche anterior fui al cine Renoire de Plaza de España a ver Searching for Sugarman’, Oscar al mejor documental en 2012. No conocía a Rodriguez, ni su música, ni la historia. Me habían recomendado la película varias veces. El documental dirigido por el sueco de origen argelino Malik Bendjelloul va tras los pasos de la música de Sixto Rodríguez. Nacido el Detroit de familia mexicana emigrada a Estados Unidos, grabó dos discos en los años setenta que apenas tuvieron repercusión en Norteamérica. Sin embargo, por algún motivo llegaron a Sudáfrica y -en los años atroces del apartheid- triunfaron entre los afrikáans. Su música fue editada allí y se vendieron (aún se venden) cientos de miles de copias, aun cuando los sudafricanos no sabían ni quién era él, ni siquiera si seguía vivo. Rodriguez dejó de grabar discos, se dedicó al que era su oficio de obrero y no supo hasta los años noventa de que en el país africano le consideraban mejor que a los Beatles, mejor que a los Rolling Stones, mejor que a Bob Dylan… y que varias generaciones guardaban su música en la memoria de sus vidas.

This Is Not a Song, its an Outburst: or The Establishment Blues

Vuelta a la Sala Berlanga. El espectáculo de Corcobado, delicado y cuidado, muy bien producido, se representó en la sala propiedad de la Fundación Autor. De los tres euros que pagamos en taquilla, un 21% se irá a pagar el IVA, otro tanto a la SGAE y para lo artistas… quién sabe.

Vuelta a Detroit. Rodriguez vive en la misma casa humilde desde hace más 40 años. Nunca ha visto ni de lejos el dinero que generaron sus discos. Las cuentas se saldaron entre discográficas y el dinero quedó bien repartido entre ellas.

De nuevo Madrid. ¿A qué cultura estamos condenados si quienes merecen (no hablo sólo reconocimientos) vivir dignamente de su trabajo apenas llegan a fin de mes, si tienen que recurrir a alquimias indescifrables para sobrevivir y consumen la mayor parte de su energía en eso y no en crear?, ¿no era, pues, la cultura un derecho?, ¿a qué clase de sociedad estamos abocados si se cercenan creatividades, si no se apuesta por una cultura crítica, libre, remunerada y digna?

El elefante se ahoga. La separación entre la gran industria y la vida real de los artistas, de la cultura es abismal -viene siendo ya mucho tiempo-. Lo cuenta, por ejemplo, la Asociación de Músicos de Jazz y Música Moderna de Catalunya en el comunicado «El 21 de junio no es nuestra fiesta».

No me voy pesimista. La (mo)vida está en otras plazas. También en Madrid, en las periferias de la ciudad -no en los centros y ejes comerciales que celebran el Día de la Música-, se está corriendo una fiesta muy especial estos días. Es el LadyFest. Cuatro días de festival que ocurren en las más allá de lo moderno, de lo visible, de lo mediático; cuatro días de poner contra las cuerdas a la hostilidad de todo aquello que nos pone contra las cuerdas en el día a día: los cuerpos, el sexo, el heteropatriarcado normativo. Colectividad frente a individualismo, autogestión frente a imposición, celebración frente a hostilidades, precios libres frente a tasas excluyentes en el acceso a la cultura. Cuerpos que bailan la política del común, que luchan por una cultura libre, crítica, activista, necesaria. Porque si no nos dejan bailar, esta no será nuestra (ni ninguna) revolución.

LadyFest Madrid '13. Imagen http://ladyfestmadrid.wordpress.com/

LadyFest Madrid ’13. Imagen http://ladyfestmadrid.wordpress.com/

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Acerca de Carmen Lozano Bright

Carmen Lozano Bright. Periodista e investigadora. Trabajo en goteo.org
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