La revolución de la música popular

[publicado originalmente en el periódico Diagonal, 27 de julio de 2013]

El Festival Pirineos Sur celebra su edición XXII durante este mes de julio. «Metrópolis», el eje temático de este año, apuesta por artistas que nacen y se cuecen en las grandes  ciudades del mundo.

Concierto del congoleño Baloji el sábado 20 de julio en el escenario de Lanuza | Foto: Paco Manzano, Pirineos Sur 2013

Concierto del congoleño Baloji el sábado 20 de julio en el escenario de Lanuza | Foto: Paco Manzano, Pirineos Sur 2013

Es lunes y cuando cae la noche los Mercados del Mundo de Sallent de Gállego (Huesca) se empiezan a llenar de gente. El escenario está preparado para el primer concierto en España de Blitz the Ambassador. Viene de Nueva York aunque sus orígenes son de Ghana. La banda que lo acompaña por Europa es francesa. No hace falta que termine el primer tema para que el público ya lo acompañe saltando afrobeat, jazz, hip-hop, soul y funk. El viaje al que invita Blitz transcurre en “Ambassador Airlines” y durante el trayecto –de hora y media, más o menos– mezcla raíces africanas con un discurso reivindicativo, político, sobre su continente. Todo esto, por cierto, bajo la luna llena de julio, resplandeciente en el cielo al cual se elevan los picos que demarcan el valle de Tena.

Si así es un día entre semana, en el escenario secundario del festival Pirineos Sur, los días ‘fuertes’ –coincidentes con los fines de semana– son, aunque distintos, igualmente tentadores. Una plataforma flotante en el pantano de Lanuza (al lado del pueblo que comparte nombre, recuperado del fondo del pantano) y un auditorio con aforo para más de 5.000 personas acoge este año los conciertos de Manel, Eli «Paperboy» Reed, Doctor Krápula, Café Tacva, Silvia Pérez Cruz, Estrella Morente, Paco de Lucía, Enrique Amador «Musi», Baloji, Salif Keita, La Pandilla Voladora, The Digital Turbans y Rachid Taha.
Este año es “metrópolis”, el año pasado fue “en busca del Sur” y si echamos la vista atrás, el Festival Pirineos Sur lleva 22 ediciones apostando por un encuentro cultural alternativo al mainstream que combina culturas del mundo, un ambiente relajado y un modelo de sostenibilidad ambiental envidiables. Transcurre a lo largo de tres semanas durante las cuales hay oferta de conciertos gratuitos y de pago, actividades familiares y un mercado de comidas y productos artesanales permanente.

Silvia Pérez Cruz | Foto: Paco Manzano, Pirineos Sur 2013

Silvia Pérez Cruz | Foto: Paco Manzano, Pirineos Sur 2013

Regresemos al escenario principal sobre el agua. En el ecuador del festival, un fin de semana de contrastes. El viernes, concierto de Silvia Pérez Cruz primero y de Estrella Morente para cerrar. La primera sorprende durante todo el repertorio y acaba de manera impecable con una emocionante versión de Gallo negro, gallo rojo de Chicho Sánchez Ferlosio. La segunda, que repite esta vez en solitario –debutó junto a su padre en 2006– ofrece una interpretación más convencional. Al día siguiente, noche despejada y dos artistas africanos: la voz de oro maliense Salif Keita y para abrir la noche, el congoleño Baloji.

Baloji, belga de adopción, sube al escenario en sustitución –a última hora– de Konono Nº1. Avalado por letras muy comprometidas y un ritmo abrumador, saca a bailar al público con un concierto enérgico. La música de su último disco, Kinshasa Sucursale, es un grito por la diversidad y en contra del expolio hacia su país. “Nosotros somos músicas del mundo, no lo que os venden como ‘músicas del mundo'”, dijo en la mitad del concierto. Para terminar, megáfono en mano y con el auditorio rendido a sus casi dos metros de altura y elegancia, reconoce el activismo de los últimos dos años en España y manda un saludo a los “indignados” (sic).

Ya el público entrado en calor, Salif Keita ofrece su tercer concierto en este escenario –ya estuvo en 1994 y 2006– presentando su disco más reciente, Talé, producido por Philippe Cohen Solal de Gotan Project. Un caudal de optimismo y el contraste hipnotizador de la rigidez de Keita y el movimiento plástico casi líquido de Lydie Alberto (voz). El espectáculo y la buena noche acaban con unos cuantos bañistas en el lago y la banda de Keita tirándoles las toallas al final.

Salif Keita (der.) y Lydie Alberto (izq.) durante el concierto del 20 de julio en el escenario de Lanuza | Foto: Paco Manzano, Pirineos Sur 2013

Salif Keita (der.) y Lydie Alberto (izq.) durante el concierto del 20 de julio en el escenario de Lanuza | Foto: Paco Manzano, Pirineos Sur 2013

Vuelta al escenario de Sallent de Gállego, vuelta a los días ‘corrientes’ de Pirineos Sur. El domingo –de resaca para algunos– toca Natialia Lafourcade. La veracruzana, residente en México DF, interpreta canciones de su último disco Mujer divina, homenaje a Agustín Lara. Boleros de los que todas conocemos las letras con el tono dulce de Lafourcade y arreglos a su medida. Aunque en el disco la acompañan muchas voces -Kevin Johansen, Miguel Bosé, Jorge Drexler o Vicentico-, en directo suena mejor sola que en el concierto que dio en Madrid hace un par de meses donde el trasiego de invitados era más desconcertante que armónico.

El martes, mitad de semana y fuertes tormentas continuas, pintaba cancelación de concierto. Había cierta expectación por los cumbieros limeños Cumbia All Star, una formación reciente que aúna a músicos de diferentes agrupaciones tradicionales. A pesar de la poca esperanza por el mal tiempo, justo a la hora prevista escampó. Y empezó la música. Disonancias, ritmos duros y eléctricos, cumbia huaracha… y la gente bailando descalza sobre los charcos que dejó la tormenta. Ocurre con frecuencia, cuentan, que en este escenario ‘secundario’ se descubren a veces los mejores conciertos.

La cita aún no acaba. Queda el fin de semana final con La Pandilla Voladora (sí, qué pandilla: Albert Pla, Muchachito Bombo Infierno, El Lichis, Tomasito, el Canijo de Jerez…) y Rachid Taha. Cuando julio toque su fin, habrán pasado 26 artistas por el valle de Tena a lo largo de tres semanas. En conjunto, una repercusión económica positiva y distribuida en la zona (se calcula que cada visitante deja 150€ de media durante la estancia en el festival) y una experiencia –otra más– de intercambio cultural comprometido alejado del mero espectáculo. Si una apuesta como esta sigue funcionando en tiempos críticos para la cultura –este año aún más oscuro con la subida de 13 puntos de IVA hasta el 21%– se debe en parte al modelo de gestión “del tercio”. Pirineos Sur se costea a partes iguales entre la administración pública (Diputación de Huesca), patrocinadores privados y la venta de entradas.

Mercados del Mundo en Sallent de Gállego | Foto Marta Marco, Pirineos Sur 2013

Mercados del Mundo en Sallent de Gállego | Foto Marta Marco, Pirineos Sur 2013

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Acerca de Carmen Lozano Bright

Carmen Lozano Bright. Periodista e investigadora. Trabajo en goteo.org
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